viernes, 6 de noviembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
Golpe de Opinión Agosto
jueves, 20 de agosto de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
GOLPE DE OPINION.
El río Arzobispo se niega a morir; La Secretaría de Hábitat y la comunidad buscan recuperarlo

Este sábado, Totó la Momposina le cantó al río y de paso cerró el 'Festival del Río y la Vida' que desde el jueves anterior se tomó la ronda del Arzobispo.
"El evento nació en torno al proceso de recuperación. Es un llamado de atención para contarle a la ciudad que lo queremos mejorar para que todos lo podamos disfrutar", explicó María Fernanda Rojas, una de las promotoras del festival que reunió durante tres días a más de 3.000 mil personas que disfrutaron de una exposición fotográfica sobre el río, un concierto de la Sinfónica Juvenil y de múltiples talleres y conferencias realizadas en los barrios vecinos del afluente.
De la pureza a la contaminación
El Arzobispo es tal vez uno de los ríos más desafortunados de Bogotá.
Los ciudadanos de a pie, aquellos que desprevenidamente lo confunden con un caño y de paso le bajan su categoría natural, lo han convertido en lo que hoy es: un anónimo hilito de agua hedionda en permanente fuga de sí mismo.
Sin embargo, el Arzobispo fue para los bogotanos de principios del siglo XX un símbolo de orgullo. En él era posible pescar los capitanes del almuerzo y pasar en sus orillas largas y gratas horas de sano esparcimiento. De esto ya no queda nada.
EL TIEMPO hizo un recorrido desde su nacimiento en los cerros Orientales hasta su paso por la carrera 30 con calle 46 para comprobar, lo que para los vecinos de barrios tradicionales como La Soledad, Teusaquillo, Santa Teresita y Palermo, es una trasnochada realidad: el Arzobispo está en manos de los habitantes de la calle, de los dueños de puestos de comida y de reconocidos lavaderos de carros que hacen con él lo que se les antoja.
Por ejemplo, el puente ubicado en la calle 45 con carrera 24 y donde el río toma un nuevo aire para ir a caer en el canal Salitre, ha sido tomado por al menos 10 indigentes, que prenden sus fogatas para calentar a la gallada y hacen sus necesidades sobre la corriente.
"El otro problema que tenemos es que los peatonales que atraviesan el río son utilizados por los motociclistas. Sobre todo los que están ubicados entre la Caracas y la 17", explica indignado Juan Melgarejo, un vecino que hace parte de la Comisión Ambiental de Teusaquillo.
En su paso por el Parque Nacional, el Arzobispo pierde su inocencia. Sus aguas cristalinas son manchadas por los vertimientos industriales y por los desechos de los vendedores que ignoran el daño que le hacen.
Al llegar a la carrera Séptima con 39, el río, ya herido como un toro de lidia, no oculta su nobleza: saluda al hombrecito que desde hace 30 años vende tapetes de cuero en el puente de esa importante intersección.
En la carrera 13 se divide en dos brazos. Uno de ellos corre por debajo de esta vía, desviándose hacia el norte, para hacerse visible al lado de las escaleras del Edificio UGI y pasar sin pagar tiquete por entre un 'mar' de articulados de TransMilenio.
En el tramo comprendido entre la Caracas y la 17, el Arzobispo recibe una puñalada mortal. Los habitantes de la calle tienen convertida la canal que lo rodea en su baño privado. "Uno se aguanta la 'blandita' de los perros, pero no la de los cristianos", bromea una residente de Teusaquillo.
Agónico. Lejos de las montañas que lo vieron parir, el Arzobispo llega lesionado a la carrera 30 con calle 46, donde, desde los años 60 y por solicitud de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, recibe el nombre de Canal Salitre a la espera de su encuentro con el río Bogotá.
FABIÁN FORERO BARÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO
jueves, 4 de junio de 2009
Inicia la recuperación del Río Arzobispo
Junio 4, 2009 8:58 am

Por un ambiente vital en la ciudad, el Distrito busca sensibilizar a la comunidad ante la importancia de los ríos, en especial el Río Arzobispo, y lo significativo de contribuir con su cuidado. Por ello lidera el ‘Festival del Río y la Vida’.
En el marco del Programa de “Cultura del Hábitat”, la Secretaría Distrital de Hábitat se vincula a esta iniciativa con el propósito de generar acciones de sostenibilidad por parte de la propia comunidad aledaña a la ronda del río, en torno a temas como el aseo y reciclaje, la preservación de los recursos naturales, la construcción de un entorno de barrio con sentido de convivencia, tolerancia e inclusión social, la renovación urbana y la relación de los ciudadanos y ciudadanas del sector con los Cerros Orientales.
Con un mensaje claro a la comunidad de que el río Arzobispo sigue siendo un espacio de vida para la ciudad, los habitantes de la localidad de Teusaquillo quieren celebrar la Semana Ambiental de Bogotá, los días 4, 5 y 6 de junio.
Este cuerpo de agua, que forma parte de la cuenca de El Salitre y que es afluente del Río Bogotá, puede convertirse en un factor determinante del mejoramiento de la calidad de vida de los vecinos del sector y en un punto de encuentro de los bogotanos y bogotanas.
Por ello, dentro del “Festival del Río y la Vida” la Secretaría de Hábitat esta invitando a la ciudadanía a disfrutar este espacio durante el próximo fin de semana, a través de múltiples acciones que incluyen actividades artísticas en su ronda, exposiciones audiovisuales y campeonatos deportivos.
Este evento pretende convocar a la comunidad a cambiar su relación con el río y a recorrerlo con una visión de futuro, que es el elemento central para la transformación de este sector emblemático, caracterizado por su valor histórico, patrimonial y ambiental en pleno corazón de la ciudad.
Ciclovía dominguera ¿en peligro?

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Los bogotanos ya han perdido dos vías arterias donde funcionaban estos maravillosos espacios de convivencia y recreación, la NQS y la 26. Con el avance del Transmilenio y del metro, la siguiente sacrificada puede ser la ciclovía de la Carrera Séptima.
Arrancaron las obras de Transmilenio en la Avenida El Dorado y, así, de un plumazo, quedó eliminada una de las ciclovías domingueras más grandes y populares de Bogotá. Y a pesar del gran trastorno que sabía causaría a la recreación bogotana, el gobierno de la capital no diseñó con antelación un plan para poner a funcionar ciclovías alternas.
Los habitantes de los barrios Santa Fe, Cundinamarca, La Esmeralda, Ciudad Salitre, Quinta Paredes, y de varios otros en Fontibón y Engativá se quedaron sin su apreciada vía dominguera que para muchos era su único parque de recreación, velódromo, patinódromo, gimnasio, y lugar de encuentro familiar y social.Además, como quedó interrumpido el paso de la carrera 24 sobre la Avenida El Dorado, se cortó un paseo frecuente de los ciclistas que desde Teusaquillo y barrios aledaños subían a la carrera Séptima a conectar con la ciclovía de esa arteria o bajaban a tomar la de la Avenida Boyacá.
Los habitantes de Teusaquillo reaccionaron molestos por la arbitraria medida y organizaron una campaña de recolección de 900 firmas solicitando la restitución de este espacio de recreación y deporte.
“Con la excusa del Transmilenio sobre la calle 26 no se pueden cerrar espacios, sin brindar alternativas”, dijo a Semana.com, María Fernando Rojas, Edil de Teusaquillo. Y como solución propone conectar la carrera 24 al anillo vial interno de la Universidad Nacional y, utilizando un pequeño espacio sobre la Calle 45, siguiendo al occidente, con la ciclovía de la carrera 50, brindaría la posibilidad de un circuito amplio que integre varios puntos de la localidad, incluido el Parque Simón Bolívar.
Las quejas de la comunidad de Teusaquillo y de la ciudadanía en general no son sólo por la falta de alternativas, sino también porque no han visto que las entidades a cargo promuevan una estrategia de comunicación que les permita conocer con anterioridad las decisiones que muy seguramente les van a afectar.
Los directivos del IDU, el IDRD y de la Secretaria de Movilidad aseguran que han puesto puntos de información para los ciudadanos sobre las medidas que se van a tomar.
Además, según dice Ángela Arenas, Subsecretaria de Servicios de Movilidad, están estudiando como ciclovías alternativas a la 26, habilitar la calle 63, y el eje carrera 43-Av. Américas, para que la gente pueda acceder a la ciclovía de la carrera 50 y tener acceso al Parque Simón Bolívar. Sin embargo, a estas alturas, cuando las obras de la 26 han empezado ya hace varias semanas, aún no se concreta una solución.
¿La de la Séptima también caerá?
Otra clásica de la cultura de los bogotanos es salir a andar por la larga ciclovía de la Carrera Séptima, que se extiende entre la Av. 1 de Mayo y la calle 116 por 16 kilómetros. Y quizás detenerse un rato a visitar un museo e ir a una función matutina en el centro de la ciudad.
Si se prolongara la fase III de Transmilenio por la carrera séptima, entre calles 26 y 200 o si los estudios de factibilidad del Sistema Metro incluyen una línea por esta vía, hay temor de que de nuevo, la ciclovía sea la sacrificada.
Ya sucedió en la Avenida NQS, también llamada por los bogotanos, la 30. La Alcaldía de Luis Eduardo Garzón la suprimió para darle paso al Transmilenio, sin otorgarle alternativas a la ciudadanía que se recreaba por esta vía en su tiempo libre los días domingos y festivos. Y si se repite la historia en la Séptima, la ciclovía de los domingos, una idea vanguardista que nació hace más de 30 años y que fue inspiradora de soluciones de recreación en otras ciudades del mundo, quedaría prácticamente en extinción.
El ex alcalde Enrique Peñalosa, creador del Transmilenio y a la vez gran impulsor de la recuperación de los espacios para los peatones como determinante en la calidad de vida urbana, dice que como la Fase III de TM lo dejará funcionando por la Décima y la 26 y las dos conectan con la Séptima, éste terminará prolongándose hacia esa Avenida. Sin embargo asegura que hay formas de preservar la ciclovía dominguera, aún con el Trasmi pasando por allí. Sugiere por ejemplo que se deje el carril para particulares que va de sur a norte, y se le den a los conductores alternativas por las carreras 11 y 13.
En el mismo sentido, el Concejal del Polo Democrático Alternativo, Antonio Sanguino, que considera que será necesario intervenir la Séptima pronto porque la congestión y la contaminación la están haciendo intransitable, propone ir pensando alternativas para la ciclovía dominical, como la carreras 11 desde la calle 100 hasta la calle 65 y desde allí, por la carrera la 13, hasta la calle 24 por donde se conectaría a la Séptima en el centro.
“Hoy a Bogotá se la identifica tanto por la ciclovía, como por el Transmilenio”, dice Sanguino. “Por eso no sería responsable ampliar el Transmilenio o hacer metro en detrimento de la ciclovía dominical, sino que hay que cuidarla y fortalecerla día a día”.
Su colega del Concejo, Carlo Baena, asegura que preocupa que se haya venido opacando el uso de la bicicleta y “sorprende que no se le den alternativas a los ciudadanos, ni se diseña una estrategia de comunicación fuerte para que toda Bogotá conozca las soluciones que se van a ofrecer”. Está convencido de que la ciclovía es un emblema de la ciudad y una estrategia eficaz para ofrecer recreación masiva a todos los ciudadanos, y no puede depender de partidos ni de preferencias políticas.
Baena dice que prueba de que el gobierno de Samuel Moreno no le está apostando a la bicicleta es que en el último borrador del proyecto del Sistema Integrado de Transporte Masivo para Bogotá se hable de todo, menos de la bicicleta como alternativa de transporte. El ex alcalde Jaime Castro va más allá, pues asegura que en lugar de eliminar avenidas para las ciclovías domingueras habría que ampliarlas para un mejor uso del tiempo libre y una mejor calidad de vida. “En eso es en lo que están pensando hoy los gobiernos de las grandes ciudades del mundo”.
Es innegable que Bogotá necesita con urgencia mejorar su movilidad y ofrecer a los ciudadanos un transporte más rápido y menos contaminante. Pero lo que se avance en esta materia para mejorar la calidad de vida de los bogotanos, no se puede hacer a costa de poner en riesgo un logro en la cultura de convivencia y en estímulo a hábitos saludables tan arraigado en la vida bogotana como es la ciclovía de los domingos y feriados. Sacrificarla sería un pecado imperdonable del gobierno de Moreno.
jueves, 30 de abril de 2009
Comunidad de La Soledad pide restituir la ciclovía.
No a la Mariscal Sucre por el río Arzobispo
Ciclovía del Park Way en City TV
Artículo Sobre Transmilenio en Teusaquillo
lunes, 16 de marzo de 2009
Alerta sobre trazado de la Av. Mariscal Sucre
viernes, 30 de enero de 2009
Reacciona presidente del Concejo a nuestras peticiones
Concejo de Bogotá respalda a la comunidad del Park Way
Teniendo en cuenta que el parqueadero del Concejo fue cerrado por las obras de la fase III de Transmilenio, el Cabildo hoy no cuenta con un espacio para ofrecer el servicio. Preocupado por el tema se han realizado gestiones para conseguir un parqueadero, sin embargo, el Concejo legalmente no esta sujeto a proporcionarlo.
La Presidencia se encuentra a la espera de una respuesta técnica del Instituto de Desarrollo Urbano IDU y el Departamento Administrativo del Espacio Público, para dar una pronta solución a la situación.
jueves, 29 de enero de 2009
Defender el Park Way como patrimonio ecológico
Habilitar el Park Way (avenida 22 entre calles 41 y 42) como “parqueadero provisional” para los vehículos de los funcionarios del Concejo de Bogotá va en contravía de la restitución de este espacio como un lugar para el disfrute y entretenimiento público estipulado en el 2005. Denuncia Antonio Sanguino, concejal del PDA, y Maria Fernanda Rojas, edil de la localidad de Teusaquillo.
El anuncio de utilizar el espacio conocido como “parqueadero del Parkway’’ para uso provisional de los funcionarios del Concejo de Bogotá, generó un enérgico rechazo por parte de Antonio Sanguino y de Maria Fernanda Rojas, edilesa de la localidad.
Este lugar había sido restituido a la localidad de Teusaquillo desde el 2005 como una área de espacio público destinada al disfrute de la comunidad, y como tal se le reconoció como un bien inalienable, imprescriptible e inembargable. Utilizarlo como parqueadero provisional iría en contravía de un acuerdo antes estipulado y al mismo tiempo desconocería el esfuerzo que durante años realizó la localidad de Teusaquillo para brindar a la comunidad y a la ciudad una zona ecológica para el goce público.
Un estudio contratado por el IDU concluyó que este espacio, el mal llamado parqueadero del Park Way localizado sobre la avenida 22 entre calles 41 y 42, debía ser restaurado para completar el sendero ecológico del eje ambiental de Teusaquillo que comprende 980 metros de patrimonio colectivo de la localidad.
Que el problema de parqueo en el Concejo de Bogotá, ocasionado por la constricción de la tercera fase de TransMilenio, no afecte el patrimonio ecológico de la ciudad.
Protestan por patrimonio ecológico de Bogotá que se convirtió en parqueadero

Publicamos este artículo de El Espectador, con la salvedad del error de redacción que menciona que el Park estaba siendo usado. Afortunadamente esta situación no se materializó.
www.elespectador.com, 29 de enero de 2009.
El Park Way ubicado entre la avenida 22 entre calles 41 y 42 ya no es un lugar para el disfrute y entretenimiento público, ahora se usa para que los concejales de Bogotá lo utilicen como parqueadero.
El concejal del Polo Democrático Alternativo, Antonio Sanguino, y la edilesa de la localidad de Teusaquillo, María Fernanda Rojas, denunciaron que el Park Way, patrimonio del Distrito, está siendo utilizado para guardar carros, medida que va en contra de lo establecido en 2005.
En ese año se estableció que esa área estaba destinada para la comunidad como una zona ecológica, por lo que se reconoció como un bien inalienable, imprescriptible e inembargable.
Estudios del IDU determinaron que este espacio debía ser un corredor ecológico del eje ambiental de Teusaquillo, en el que se comprende casi un kilómetro (980 metros) de patrimonio colectivo de la localidad.



